¡CUIDADO BICI! (Parte I)

¡CUIDADO BICI! (Parte I)

Por Diego Urabayen Aróstegui – TÉCNICO SUPERIOR DE PREVENCIÓN DE RIESGOS LABORALES Y GESTIÓN DEL MEDIO AMBIENTE EN APM PREVENCIÓN

En los últimos años la utilización de la bicicleta como medio de transporte en las ciudades ha aumentando considerablemente. Pamplona es un buen ejemplo de ello. Los ciclistas circulan a diario por todas sus calles y carreteras, a cualquier hora y con cualquier climatología, aunque es evidente que su número es mayor con el buen tiempo. Las bicicletas florecen con el sol, el mal tiempo es para los más avezados.

Ya no es raro ver cruces donde se concentra un número mayor de bicicletas que de peatones y resulta evidente que, aun teniendo aspectos de moda, se ha ido convirtiendo en el fenómeno urbano más característico de nuestra ciudad.

Entre las causas que han favorecido el aumento de ciclistas están, por un lado, las restricciones impuestas a los coches, principalmente las limitaciones de velocidad, el aumento de las zonas peatonales y la regulación de los aparcamientos en superficie (ZEL). Por otro, el hecho de que el transporte urbano no se haya convertido en una alternativa real al coche. El usuario reclama diversidad de itinerarios y paradas, frecuencia, rapidez y un precio acorde con el servicio. Algo que no se da hoy día.

El resultado ha sido que muchas personas, atrapadas en esta coyuntura, han probado a usar la bicicleta como vehículo de transporte. Antes por iniciativa propia, hoy más por mimetismo, pues a nadie escapa el fenómeno. El resultado causa adicción en muchos.

Siempre rápida y ágil, correcta y legal cuando se quiere, tramposa si se tiene prisa o se es adolescente. La sensación de libertad que transmite es absoluta. De repente toda la ciudad se encuentra a unos pocos minutos. Se disfruta del trayecto prácticamente siempre. Y en los más esforzados recorridos, la sensación de triunfo frente a esa cuesta que parece tener la calzada encolada, nos traslada a la niñez. Muchos sucumbimos a sus encantos. Otros vuelven a sus coches. Y otros muchos alternan sus vehículos cual amantes. El fenómeno ciclista es lógico, era previsible.

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